jueves, 16 de mayo de 2013

Neumonía

Las neumonías ocurren cuando un germen infeccioso invade el tejido pulmonar.
Una neumonía es una infección del pulmón con desarrollo de microorganismos en el interior de los alvéolos, lo que provoca una inflamación con daño pulmonar. La reacción inflamatoria produce una ocupación de los alvéolos, que se visualiza en una radiografía de tórax.



El mecanismo más frecuente es la aspiración de microorganismos desde las vías respiratorias como la boca, la nariz, la faringe, que están habitualmente colonizadas por bacterias, sin que éstas produzcan una enfermedad. Nuestras defensas pueden debilitarse por determinadas circunstancias y facilitar así que los gérmenes alcancen el pulmón y produzcan infecciones.

Los síntomas de las neumonías son variables, no siempre tiene relación con el tipo de germen causante de la neumonía. Algunos casos ocurre lo que se llama una neumonía típica, que aparece en varias horas o en 2-3 días, de tos con expectoración purulenta o herrumbrosa, en ocasiones con sangre, dolor torácico y fiebre con escalofríos.

También están las neumonías atípicas que producen síntomas más graduales con décimas de fiebre, malestar general, dolores musculares y articulares, cansancio y dolor de cabeza. Además, la tos es seca, sin expectoración, y el dolor torácico es menos intenso. Algunas personas pueden tener síntomas digestivos leves, como náuseas, vómitos y diarreas.

La gravedad de una neumonía depende de la extensión de pulmón que esté afectado, del tipo de germen que la cause y de la edad y de las enfermedades que ya se tengan previamente.

El tratamiento de las neumonías bacterianas son fármacos antibióticos. Hay una diversidad muy importante de antibióticos y la decisión del tipo de antibiótico depende del germen que se tiene, la gravedad de la neumonía y las características del enfermo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario